Máximo goleador del equipo, segundo capitán, figura veterana y reconocible, hombre admirado por la afición y referente para sus compañeros. Desde la atalaya de una posición autorizada, Enric Gallego tomó la palabra ayer e hizo un claro alegato contra la ansiedad y las prisas. «Claro que quiero ascender cuanto antes, pero calma; estamos en el camino. Y todavía en abril», reseñó el barcelonés, quien reconoció que estos días por la calle empiezan a preguntarle por la fecha de la celebración. «Y ahora lo que toca es ganar en Mérida; parece que como llevamos tiempo sin ganar, somos los que únicos a los que les está costando. ¿Y a ellos?», preguntó en voz alta sobre el Celta Fortuna –también involucrado en una fase de malos resultados– y el resto de competidores.
Gallego subrayó que ha llegado un punto de la temporada en el que confluyen bajas importantes, entre las que enumeró las de Nacho Gil y el recién operado Alassan; y un mayor conocimiento de los rivales sobre la forma de ganarle y poner en apuros al Tenerife. Sea como fuere, indicó que están en la senda deseada y en una posición de clara ventaja en relación a sus perseguidores.
También a título personal, el pichichi blanquiazul dijo sentirse muy a gusto con su rol, sus minutos de juego y sus goles. «Yo me encuentro bien. El míster siempre intenta cuidarme y dosificarme a nivel de minutos, supongo que para evitar el riesgo de lesiones», explicó sobre las veces que ha sido sustituido en las segundas partes. «Trabajo día a día para estar físicamente bien y en las mejores condiciones posibles. Al final, quien controla el tema de los minutos es el cuadro técnico. También puede ser por una cuestión táctica. Uno siempre quiere jugar, pero me siento un privilegiado. He jugado todos los partidos de titular, menos uno», recordó.
«El míster cuenta conmigo y yo le estoy agradecido», sintetizó Gallego, quien está destacando como el futbolista que mejor producción ofensiva ofrece. En la suma de goles y asistencias, está siendo una de sus temporadas más prolíficas y brillantes. «Los números son buenos, pero uno aspira a más», respondió desde el inconformismo que le caracteriza. «El delantero vive del gol, sí, aunque las obsesiones no son buenas. Ni me he marcado objetivos, ni es que tenga ese tema entre ceja y ceja. Intento ayudar al equipo en todo, al máximo», resumió.
Volviendo al problema capital en que se han convertido las bajas, Gallego compartió con los medios de comunicación su satisfacción por que la operación de Alassan haya salido bien y aprovechó para enviarle ánimos. A renglón seguido, puso el acento en otra ausencia notable. «Hemos perdido efectivos como Nacho, que nos daba mucho. Antes las cosas salían más rodadas que ahora, pero tampoco era algo normal. Ya se ha visto que los números que hicimos al principio, nadie los había hecho en la historia. Quizá es que estábamos mal acostumbrados. Pero por supuesto que mientras más victorias y más goles, mejor», sugirió en voz alta antes de abordar el asunto de su renovación.
Dijo Enric que «unas condiciones se han cumplido y otras no», en referencia directa a las cláusulas numéricas que debía alcanzar para ganarse automáticamente la prórroga de su contrato. En realidad, solo falta una: el ascenso. En tal caso, su vinculación laboral con el Tenerife se verá ampliada hasta 2027. Y luego, «ya se verá», apuntó Gallego. El ex del Huesca y Extremadura, entre otros clubes, no quiso poner fecha ayer a su retirada ni tampoco fue demasiado explícito a la hora de hablar de los años que le quedan. Centrado en disfrutar «con la misma alegría de un canterano recién llegado», Enric aspira a cruzar pronto la meta del anhelado ascenso.